Catalonia voted on
1 October 2017

¿Por qué votar?

Cataluña siempre ha tenido una cultura y una lengua diferentes y un fuerte deseo de autogobierno. Aunque Cataluña perdió su independencia en 1714, hubo un renacimiento político y cultural en el siglo XIX que la llevó, finalmente, a la proclamación de la República Catalana en 1931. Las negociaciones subsiguientes con la República Española la condujeron a un estado de amplia autonomía. Sin embargo, la victoria fascista del General Franco en 1939 derivó en la suspensión de la autonomía de Cataluña, y la prohibición del uso de la lengua catalana, y a una represión brutal que forzó a 200.000 catalanes a marcharse al exilio. Franco también ordenó la ejecución del Presidente de Cataluña en ese momento, Lluís Companys.

Después de la muerte de Franco, el 1977 fue el año del retorno del Presidente Catalán, Josep Tarradellas que había sido elegido en el exilio. Esto permitió el restablecimiento del gobierno autónomo. Más tarde, la Constitución Española de 1978 y el Estatuto de autonomía de Cataluña en 1979 marcaron los límites de su autonomía.

España se ha convertido en un país moderno económica y socialmente desde entonces pero no ha acomodado completamente su diversidad interna en su planteamiento político.  Una sentencia judicial en 2010 modificó radicalmente el nuevo estatuto de autonomía que se había acordado por referéndum en Cataluña y que se había aprobado en el parlamento español en 2006. La propuesta catalana de una mayor autonomía fiscal fue rechazada sin pensarlo dos veces. Los ataques contra el sistema educativo catalán y los derechos lingüísticos también han ido en alza y se están tomando medidas cada vez más recentralizadoras.

Se necesita un referéndum sobre la autodeterminación para reajustar la relación entre Cataluña y España

Es la petición popular de más del 80% de los catalanes en encuestas de opinión, y de una clara mayoría de los miembros del Parlamento catalán.

Cataluña votó el 9 de noviembre de 2014 en un proceso participativo no vinculante que mostró, una vez más, la determinación del pueblo de Cataluña a decidir su propio futuro. A pesar de la firme oposición legal y política del Gobierno español y de los cuerpos judiciales, un total de 2.305.290 catalanes emitieron su voto, el 35,81% de los que tenían derecho legal. El 80,76% de estos ciudadanos votaron a favor de la independencia, el 4,54% en contra y el 10,7% a favor de un estado no independiente (la solución federal).

Dado que esta votación no era vinculante, el presidente catalán, Artur Mas, convocó elecciones anticipadas con carácter plebiscitario el 27 de septiembre de 2015. La votación estaba planteada como un referéndum “de facto” sobre la independencia de Cataluña de España. Los partidos independentistas obtuvieron la mayoría absoluta sobre los 135 escaños del Parlamento, con el 47,8% de los votos (72 escaños), los partidos unionistas obtuvieron el 39,11% (52 escaños) y el 8,94% (11 escaños) fue para los partidos que no se posicionan a favor ni en contra de la independencia, pero que apoyan la realización de un referéndum. La participación (74,95%) fue la más alta en la historia de las elecciones al Parlamento de Cataluña.

El resultado dio al Gobierno un claro mandato para iniciar el camino hacia la creación de un nuevo Estado independiente catalán. Después de varios intentos fallidos de llegar a un acuerdo con el Gobierno español sobre los términos de la votación, el nuevo presidente catalán, Carles Puigdemont, ha convocado un referéndum vinculante sobre la independencia para el 1 de octubre de 2017. Se planteará a los ciudadanos de Cataluña la siguiente pregunta: “Quiere que Cataluña sea un país independiente en forma de república?”.


Suscríbete a nuestra Newsletter


Redes sociales